Mientras tanto en una cocina de cuarenta mil euros…

Esta mañana en el bar tenían en la tele un programa que mostraba casas de lujo o curiosas. Uno de los orgullosos dueños tras comentar que solo la cocina había costado cuarenta mil euros decía “es el ferrari de las cocinas” y yo comencé a imaginarles pensando en qué cenar:

–Pues no sé, cualquier cosa.

–¿Frío unas bacaladillas?

–Bah, ¿te vas a poner a freír ahora? Con lo que mancha, quita, quita, además no tengo mucha gana, unos cereales y vale. ¿Quedan Chokochokos?

–Sí, espera… sí que quedan, pero no hay leche. Habría que bajar al chino.

–Buf, qué pereza. Trae la caja igual.